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Carabanchel DC

Quino Romero: «He conocido muchas canchas de baloncesto, cines de barrio y más bares que bibliotecas»

Hablamos con Quino Romero, uno de nuestros socios, vecino del distrito y pilar fundamental de la revista Karawanzine. Hemos querido conocerle mejor y que nos hable de sus muchas facetas artísticas y creativas.

¿Quién es Quino Romero, el vecino de Carabanchel? Y ¿el Quino Romero creativo?

Somos el mismo, nos vestimos igual y pensamos parecido aunque a veces nos retroalimentamos mutuamente. Es broma. A grandes rasgos, nací en el 73 y Carabanchel, aunque ya estaba hecho, se ha ido completando hasta ahora y parece que se avecina otro momento de renovación. Estudié en las Clarisas en preescolar donde era profa mi madre y desde primero hasta 3º de BUP en el Vedruna.

He conocido muchas canchas de baloncesto, cines de barrio y más bares que bibliotecas. Me gusta pasear por el barrio en cuanto tengo un rato, ir a los sitios andando. 

Te dedicas profesionalmente al diseño gráfico pero pones tu energía creativa también en diversos proyectos, muchos relacionados con Carabanchel. ¿Qué te motiva a implicarte en este tipo de iniciativas?

La creatividad, supongo, ya que mi trabajo diario es rutinario y aunque sea diseño gráfico la mayoría de las veces no es creativo. Y aparte, las ganas de hacer cosas relacionadas con mis gustos o con otros que voy adquiriendo dentro del marco de Carabanchel.

Háblanos de Karawanzine. 

Karawanzine no sé muy bien lo que es. De primero, una revista en papel, anual. Luego están otras convocatorias y proyectos relacionados con la poesía y la edición, encuentros, talleres, recitales…

Habría mucho que contar, algo viene en el número 1 de la revista, pero a grandes rasgos, en la pandemia con la ayuda de dos amigos con ganas de liarla en el barrio, pensé en un nombre que aglutinara diferentes iniciativas, entre ellas, una revista centrada en Carabanchel con formato de magazine. Luego, con el palo por la pérdida de Rodrigo, no había ganas de nada pero había que sacar el primer número como fuera y gracias a CDC y Cruza Carabanchel fue posible. Y ya estamos maquetando el segundo número que saldrá a primeros de mayo.

¿Qué relación tienes con la creación literaria y poética?

Mi relación con la poesía es larga, al principio de manera personal, y después y últimamente más experimental y colectiva. Siempre me ha atraído mucho la capacidad que tiene escribir unos versos para expresar, pensar, sentir un montón de ideas o circunstancias.

Me gusta combinar la escritura con lo visual de diferentes formas y crear ediciones, juegos o dinámicas para escribir. No me gusta mucho recitar en público, pero el organizar talleres o sesiones de creatividad me apasiona.

Háblanos de Genoma Poético.

Junto a Carlos G. Torrico, desde 2012 hasta 2020 desarrollamos diferentes propuestas poéticas a nivel editorial, eventos, formación y dinamización.

Nos centrábamos en la poesía a través del método científico, el trabajo colectivo, lo lúdico y la experimentación en la escritura poética y expresiones relacionadas. Nos centramos sobre todo en las vanguardias del siglo XX. Hicimos bastantes cosas y algunas muy chulas, como convocatorias, publicaciones y ferias, formación creativa en coles, el Letralab, un laboratorio de creación experimental donde cada participante puede impartir una sesión, y que sigue en Matadero el tercer viernes de cada mes. También participamos en unas fiestas de San Isidro y Noches en blanco con show de improvisación poética colectiva y un taller en el Thissen de una semana como formadores par un grupo de profesores.

De todas tus facetas creativas, ¿hay alguna con la que tengas especial apego? 

Dibujar a mano es lo que más me gusta y lo más divertido. Escribir me encanta pero no lo paso tan bien.

El Sónico Bar acoge estos días una exposición de carátulas ficticias. Cuéntanos en qué consiste y qué papel juegas tú en esta exposición.

Mi papel es de un 50% aprox. porque la inteligencia artificial tiene mucho peso.

La idea surge a raíz de una lista compartida entre mi pareja y su hermana, en verano. Yo, ya llevaba tiempo tratando con apps AI de imagen. El título de la Expo es ’20 canciones de amor y un poema desesperado’.

Hay bastante edición digital y también tiene posproducción con rotus, tippex y esmalte. La idea es hacer una expo colorida y variada de estilo con la excusa de montar una fiesta con los amigos y ya de paso, ofrecerme como diseñador gráfico en el barrio por si alguien necesitara de mis servicios.

¿Con qué otros espacios de Carabanchel te implicas para desarrollar actividades e iniciativas relacionadas con la creación?

En la biblioteca Luis Rosales el último jueves de 18 a 19 h El patio, un espacio de recreo donde nos lo pasamos pipa escribiendo, hablando y haciendo collage o lo que toque. En el Eko, para unas jornadas de creatividad a finales  de mayo que organiza el Ateneo. En el Trotajueves también he organizado algún taller y asistido a recitales y presentaciones. En Tarambana, el año pasado representamos un show poético de improvisación con Ernesto Zuazo y Gabriel Tortarolo.

Y a lo largo de los años en Madreams, Gruta 77, Daydreaming Studio, Biblioteca Ana María Matute, Casa del barrio, Bar MA, Bar Kalcos.

Según tu experiencia en los barrios del distrito, ¿dirías que Carabanchel es un distrito creativo?

Sí, bastante. Por lo que se ve a simple vista, arte y música sobre todo, pero también hay mucha representación de escénicas, artesanía y diseño. Y eso hace que la creatividad esté más presente en la cultura del distrito. 

Asimismo hay mucha gente, que alejada del mundo del Arte con mayúsculas, desarrolla actividades creativas como afición o le interesa como espectador, a través de organismos públicos, privados y asociaciones de barrio. Lo que más valoro son, por ejemplo, las pequeñas asociaciones vecinales de teatro, por el trabajo en grupo y el compromiso que supone sacarlas adelante.

Si tuvieras que quedarte con tres lugares de Carabanchel, ¿cuáles serían y por qué?

Por elegir, el colegio, el Vedruna, por tantos años y recuerdos; el bar Kalcos por los buenos momentos que echamos de juventud; y por su estética, un callejón con unas escaleras y unos cimientos que caen en columnas, que aparece en la contra del primer número de la revista, en la C. de Matilde Hernández, 75.

Carabanchel Distrito Cultural
Publicado
1 de abril de 2024

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