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William González: «Llevar la poesía a las plazas nos hace más humanos»

William González es poeta. Ha escrito Los nadies, Inmigrantes de segunda, Me duele respirar y Esta será mi venganza. Ha recibido, entre otros, el premio Hiperión de poesía.

William participa en Una palabra a tiempo… El encuentro, enmarcado en el ciclo Plazas con Alma, lleva la literatura a la plaza Jardín de las Asociaciones el próximo 21 de septiembre. También estarán los escritores Cristina Serrano y Andrés Izú y el cantautor Manu Clavijo.

Hemos charlado con William sobre su creación literaria y sobre su relación con Carabanchel, a donde vino a vivir desde su Nicaragua natal cuando era un niño.

Dices que escribes para “los nadies” y así se titula también tu primer poemario. ¿Quiénes son los nadies y por qué escribes para ellos?

‘Los nadies’ son tantos que es imposible enumerarlos. El escritor Eduardo Galeano decía que son aquellos que «no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local». Por tanto, partiendo de esa semilla literaria, mis Nadies son los chavales de barrios marginales, las empleadas del hogar, los inmigrantes que sufren esas miradas por encima del hombro, la señora que limpia portales a las 6 de la mañana… Escribo para ellos porque en un mundo literario tan elitista, mediocre y lleno invisibilidad, siempre consideré oportuno darles un espacio. Mi obra tan sólo es un granito de arena a su esfuerzo y dedicación por llevar una vida digna.

En tu poesía hablas de las personas migrantes, las mujeres, de la precariedad. ¿Por qué eliges estos temas para tu creación literaria?

No son temas elegidos al azar. Al contrario, como hijo de una empleada del hogar, que ha visto maltratados sus derechos durante décadas, mi literatura no podía ver para otro lado. He vivido de primera mano las injusticias que enfrenta en España el sector de la limpieza, la nostalgia que carga en su espalda el inmigrante, el dolor del ayer y el hecho de observar su patria desde lejos. En los tiempos que corren, donde no se puede acceder a una vivienda por el precio de los alquileres, donde ir al dentista es un privilegio, donde llenar la nevera para muchos es impensable… en estos tiempos tan calamitosos, un poeta tiene que estar al lado del compromiso cívico. Nací en un país (Nicaragua), donde la poesía es un deporte nacional, un acto revolucionario que derrocó dictaduras. Mis temáticas están ligadas a mis vivencias. Siempre trato de partir de un punto personal y desafortunadamente se cuela la precariedad, ya sea vivida en primera persona o la experimentada por mi entorno.

¿Cómo ves la poesía actual? ¿Crees que está en un buen momento?

Me gusta la pluralidad del panorama poético actual. Sin embargo, tal y como me han confesado poetas españoles de distintas generaciones, la poesía española sigue siendo muy ombliguera. Hay que interesarse por lo que se está haciendo al otro lado del Atlántico: Centroamérica y Sudamérica, por ejemplo. No sé si la poesía está en un buen o mal momento. Sin embargo, soy partidario de que se conjuguen propuestas: poesía de largo aliento, poesía comprometida socialmente, poesía meditativa. Es importante que se conozca la tradición para no caer en el panfleto. Y, sobre todo, tener en cuenta que España sólo representa una parte de la literatura. Hay que mirar más allá de lo que se escribe aquí. Es una tarea que los poetas jóvenes aún tienen pendiente y, como periodista cultural, veo que les importa más bien poco. Esto, por ejemplo, no pasa con la novela. Las sinergias entre novelistas latinoamericanos y españoles es mayor que la de un poeta hondureño y un madrileño, por ejemplo.

¿Cuál es tu relación con Carabanchel?

Es mi barrio de toda la vida. Aquí vivo desde pequeño. Me formé en el Colegio Lope de Vega con unos profesores maravillosos que presumo en cada festival que piso. Es más, cuando me preguntan de dónde soy, no digo que soy nicaragüense o español, respondo orgullosamente que soy Carabanchelero. No me siento de ningún sitio, excepto de Carabanchel. Mi poética se forjó aquí y es una relación especial (y espacial) que va más allá de la simple pertenencia.

© Isabel Infantes

¿Percibes la cultura en nuestros barrios? ¿Se crea y se disfruta la creación artística en lugares como Carabanchel?

Por supuesto. En  Carabanchel se respira cultura a través de sus exposiciones, galerías de arte, incluso la perspectiva urbana, sus calles… es un conglomerado gratificante para cualquier creador. La creación artística está a la orden del día y, por consiguiente, el disfrute de esta. En el terreno literario, Carabanchel ha jugado un papel fundamental. En ‘Los nadies’, mi primer poemario, buscaba que el lector reconociera sus calles como un territorio a visitar, por su esencia única y aroma inspiratorio. 

Como anécdota curiosa. Tras la publicación de ‘Los nadies’, gracias a la buena acogida de la crítica, la difusión en medios, los festivales… todo ello ha provocado que lectores de Francia, Costa Rica o Nicaragua, al veranear en Madrid, me hicieran saber por redes sociales que uno de sus lugares a visitar sería Carabanchel, por las menciones que hago en mi poemario de distintas zonas. Incluso me mandan fotos de lugares concretos que menciono o paradas de metro. Es decir, que la esencia carabanchelera resuene al otro lado del Atlántico hasta tal punto de querer visitar el barrio, es uno de los mayores regalos que me ha dado la literatura y la vida.

¿Cómo crees que puede la poesía, la cultura en general, mejorar la vida de las vecinas de los barrios?

La poesía comprometida puede limpiar consciencias y sanar heridas internas. La buena literatura y, sobre todo, la buena poesía nos ayuda a empatizar. No sé si el germen poético nos podría ayudar a mejorar el barrio físicamente, pues es una tarea que les toca a los cargos gubernamentales. Sin embargo, la poesía nos hace más humanos y nos inyecta la capacidad de observar la realidad en sus diversas tonalidades. ¿Qué mejor regalo que ese? La poesía no ayuda a vivir, pero sí a sobrevivir en un mundo tan inhóspito como el que atravesamos. 

¿Qué te parecen iniciativas como esta en la que participas, Plazas con Alma, que lleva la cultura a las plazas del distrito?

Estupenda, única e inspiradora. La poesía es de la gente y llevarla a las plazas es un acto de valentía. En Nicaragua, mi país de nacimiento, durante la Revolución Sandinista que derrocó a la Dictadura de Somoza, jugaron un papel fundamental los recitales en plazas y parques con figuras como Ernesto Cardenal. Llevar la poesía a las plazas nos hace más humanos, nos regala ráfagas de realidades y poéticas diversas. La poesía es de las personas y si un verso los emociona, el trabajo está hecho. Para mí la poesía es emocionar y acercarla con este tipo de iniciativas es primordial.

Si tuvieras que elegir tres lugares de Carabanchel, ¿con cuáles te quedarías y por qué?

El parque San Isidro, mi Colegio Lope de Vega en Calle Inglaterra y los bares repartidos por Urgel. Son tres ejes que han fundamentado mi vida. Recuerdo mis paseos por el ‘Sani’ antes de publicar mis libros cuando todo era tan sólo un sueño. Le debo mucho a ese niño que ahora, gracias a sus versos, ha logrado que incluso personas que viven a 9000 kilómetros de distancia cuando llegan a España… quieran conocer Carabanchel.

Carabanchel Distrito Cultural
Publicado
19 de septiembre de 2024

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