Ángela Conde es actriz, dramaturga y formadora. La hemos visto en cortometrajes como A la cubana o En general, en papeles de televisión en Cita a ciegas o Centro Médico.
Ángela es la autora e intérprete de la obra Todas las mujeres que habito, que forma parte de la programación de Plazas con Alma. Estará en la plaza Jardín de las Asociaciones el próximo 12 de octubre.
¿Quién es Ángela Conde?
Soy una actriz con más de 20 años de carrera profesional y que se ha dedicado en cuerpo y alma a esta profesión. También soy mamá, pareja, amiga e hija, esto lo digo en alto para no olvidarme de que lo personal también es importante, porque hay veces que vamos con tanta presión y tanta prisa que nos olvidamos de que el amor de los que nos rodean es nuestro motor.
Eres intérprete, dramaturga, coach de interpretación, también diriges. ¿Hay alguna de estas facetas profesionales tuyas que te defina mejor o con la que sientas más apego?
Principalmente soy actriz, esa es mi formación y es el trabajo en el que más disfruto. Aunque mi segunda pasión es la formación, como profesora de teatro disfruto muchísimo.
Háblanos de Todas las mujeres que habito. ¿Qué historia quieres contar? ¿Quiénes son esas mujeres?
Todas las mujeres que habito es una mezcla entre la ficción y la realidad. Parte de historias de las mujeres de mi familia pero también es la historia de todas vuestras abuelas y madres, de las mujeres que vivieron en silencio por miedo.
¿Cómo es prepararse para interpretar a mujeres tan diferentes?
Ha sido un trabajo muy arduo porque yo no hago monólogos, dentro del espectáculo, de diferentes mujeres, sino que son escenas. Es decir, me desdoblo en los distintos personajes que hago. Por ejemplo, hay una escena en la que está la madre, la hija, y la nieta, y esos tres personajes están interactuando y hablando. En esto ha sido fundamental el trabajo de Montse Rangel, mi directora, porque ella me ha ayudado a que todos estos cambios sean limpios, que los personajes tengan verdad y sean emocionantes.
A nivel personal haber hecho todos estos personajes a mí me ha regalado ser más empática y entender mejor a las mujeres que me rodean.

¿Crees que es importante que el teatro, el arte en general, mande un mensaje más allá del entretenimiento?
A mí me gusta hacerlo así y también verlo. Como espectadora me gusta el arte que me remueve, que me hace pensar, que me hace reflexionar. También cuando lo hago yo me gusta un arte que me ayude a transformar lo que tengo dentro en algo hermoso. Ahora bien, considero que también tiene que existir el entretenimiento puro y duro, ¿por qué no?
Pronto vas a participar en Plazas con Alma, llevarás Todas las mujeres que habito a la plaza Jardín de las Asociaciones. ¿Qué te parecen iniciativas como esta, que llevan la cultura a las plazas? ¿Qué tiene de especial actuar en la calle?
Esta iniciativa me parece maravillosa porque creo que hay que acercar la cultura a las calles de los barrios. Pienso que es más accesible, no solamente para personas que no se lo puedan permitir económicamente, sino también para personas con una movilidad reducida o para nuestros mayores.
Actuar en la calle es complejo puesto que la vida continúa a tu alrededor. La concentración, tanto del público como el del artista que está actuando en directo, se reduce bastante, pero a mí eso me gusta mucho. Yo soy improvisadora, llevo muchos años en el mundo de la impro teatral y todo lo que ocurre alrededor, fuera de guión, para mí es un regalo. Me gusta incluirlo y me gusta trabajar de esa manera. Lo vivo como algo especial y distinto.
¿Te gusta Carabanchel? ¿Qué relación tienes con el distrito? ¿Por qué te motiva actuar aquí?
Carabanchel es un barrio que siempre me ha gustado. Yo llegué a Madrid hace unos 22 años. Soy sevillana y tengo muchos amigos en Carabanchel, he salido por allí muchas veces y siempre me ha gustado. También es cierto que lo tengo como muy mitificado porque yo soy muy fan de Rosendo. Allí en Sevilla yo escuchaba esa guitarra Carabanchelera y me emocionaba mucho ir a Carabanchel, estar ahí y poder vivir la noche de Carabanchel.
Y por otro lado, en Carabanchel está la mejor sala alternativa de teatro de Madrid que es la Sala Tarambana, donde hacen buen teatro, buena música, festivales de cine, y donde tratan a los artistas espectacularmente bien y te hacen sentir como en casa. Y esto es algo bastante extraño en los tiempos que corren.