Alenka Robine es arteterapeuta, fotógrafa y una de las mentes creativas que habitan el distrito de Carabanchel. Hemos charlado con ella sobre su trabajo, su propuesta artística y sobre cómo siente la cultura como motor de cambio personal y social.
¿Quién es Alenka Robine?
Ante todo, humana. Soy mujer y niña. Hermana, tía, hija y amiga. Cuidadora y cuidada. Soy eterna aprendiz y apasionada por las artes. Soy una escucha de seres humanos, animales y vivos. Soy semilla en tierra a ritmo de tambores. Soy voz y silencio. Soy hoja al viento. Soy hoguera en selva lejana. Soy rio en bosque húmedo. Soy francesa con orígenes eslovacos. Nací en tierras normandas en el 1992.
Soy todas mis experiencias y un eslabón de una cadena generacional. Y entre todas esas yoes, conviven una fotógrafa, una artista y una arteterapeuta.
De todas tus facetas, ¿hay alguna con la que te identifiques más o tengas más apego?
Me siento claramente del lado de lo vital y la sensibilidad. Me viene la metáfora del yin y del yang: la fuerza del rio y la calidez del hogar.
¿Qué tiene la fotografía de especial para ti?
La fotografía se ha convertido tanto en un refugio amable para mí, como en una tierra fértil para con lo colectivo. Me permite poetizar mi existencia y construir diálogos más allá de las palabras.
El acto de creación es un acto de transformación, que me lleva a encontrarme más allá de lo que veo. Fotografiar es un acto terapéutico para mí y una manera de actuar en el mundo para la construcción social.
En mi trabajo autobiográfico, exploro mi identidad, las posibilidades y los límites del yo poniendo mi cuerpo a disposición. Mediante la fotografía, quiero indagar el inconsciente desde un lugar que no es de la razón sino de la sensibilidad.
¿Qué es la arteterapia? ¿Cómo puede el arte ayudarnos a conocernos más y estar mejor con nosotras mismas?
La arteterapia transdisciplinaria es un enfoque terapéutico que utiliza diversas formas de expresión artística, como la fotografía, la pintura, la música, la danza o poesía combinadas con conocimientos de psicología, sociología y filosofía.
El potencial creativo, presente en cada persona, nos ayuda a conocernos más, permitiendo expresar emociones, pensamientos y experiencias que a veces no logramos poner en palabras. Al plasmar lo que sentimos en una obra de arte, reflexionamos sobre nuestras vivencias y encontramos nuevas maneras de abordar dificultades.
La arteterapia es ese proceso artístico que nos conecta con el presente, invitándonos a estar en contacto con nuestro cuerpo y emociones, liberando tensiones y ayudándonos a sentirnos más auténticas. Esta experiencia abre un espacio de libertad para explorar, sanar heridas emocionales y fortalecer nuestro sentido de identidad.
Dentro de este hermoso mundo transdisciplinar lleno de posibilidades, mi enfoque de trabajo se centra en las imágenes y el cuerpo. Me apasionan especialmente temas como la intimidad, los territorios y memoria corporal, la introspección y las voces interiores.

¿Qué tiene de especial trabajar con adolescentes?
Trabajar con adolescentes en el Espacio Mujer Madrid fue muy revelador para mí.
El deseo de trabajar con este grupo nace de una vivencia personal. Mi propia adolescencia fue muy tormentosa y atravesada por un episodio de profunda depresión. El arte, la fotografía, la escritura y la literatura me acompañaron en ese momento. Pienso que son los recuerdos de aquella adolescencia los que me empujan hacia este colectivo.
Considero que estas personas, actualmente, no tienen suficiente voz en nuestra sociedad. Los adultos tenemos mucho que aprender de ellas y su forma de sentirse en el mundo. Es una etapa muy difícil de la vida sobre la cual se habla poco. Solemos centrarnos en la infancia, pero siendo esta etapa tan importante, me parece fundamental crear una comunidad de apoyo para tener un espacio seguro donde explorar estos cambios internos que ayude a estos jóvenes a desvanecer el sentimiento de soledad e incomprensión que tan a menudo sienten.
Además, no podemos olvidar, que son los adultos del futuro próximo. Son ellos quienes llevaran el mundo. Si queremos personas sanas con capacidad de escucha, tenemos que ofrecerles herramientas y un lugar para que puedan desarrollarse de una manera activa.
Recuerdo a una mujer de 18 años participante de uno de los grupos de arteteterapia, que, al terminar el primer año, me confeso agradecida que salía de un ingreso hospitalario psiquiátrico y que los encuentros semanales le habían permitido “salir adelante, centrarse en si misma y ser mejor persona”. No imaginaba que la arteterapia le iba a aportar tanto. Son estos testimonios sagrados que me empujan todavía más a seguir el trabajo con jóvenes.
Parece que vivamos en un mundo que aprecia cada vez menos el arte, la belleza y, en definitiva, la cultura, ¿cómo lo ves tú?
Estoy de acuerdo en que un sistema capitalista consumista quiere convertirnos en seres congelados, lejos de los sentimientos y también de la belleza y el arte. De hecho, muchas personas en los talleres se sorprendieron al reconectar con su infancia a través del «simple acto» de pintar con las manos o hacer un collage, ¡lo que significa que a menudo no habían tocado ningún material artístico ni jugado con él desde que eran muy pequeñas! Esto dice mucho de la forma en que la sociedad nos moldea… ¿Pero acaso, no somos nosotras ciudadanas activas de dicha sociedad?
El arte es tiempo y escucha. El arte, tal y como lo entiendo yo, es un estado meditativo que nos conecta con el aquí y ahora y requiere que seamos capaces de abrazar nuestras emociones. Puedo decir que a pesar de la tristeza que muchas noticias me dan, me siento optimista por la creciente toma de consciencia sobre la importancia de vivir plenamente y de crear. Aunque el artista juega un papel fundamental en la sociedad y tiene semillas que repartir, todo ser humano está dotado de creatividad y tiene la oportunidad de desarrollarla.
¿Qué relación tienes con el distrito de Carabanchel? ¿Cómo ves la creación artística por estos barrios?
Llegué a Madrid en 2019, después de vivir 4 años en el centro de Barcelona, no quería repetir la experiencia y buscaba un barrio tranquilo y acogedor. Una amiga de mi prima, música, me recomendó Carabanchel y así me convertí en una vecina más.
Cada vez me sorprende más ver cómo surgen nuevos espacios y eventos culturales, es muy gustoso ser testigo de esta ebullición vecinal. En cuanto a actividades, siempre he sido más activa en el barrio que en cualquier otra parte de Madrid, ¡pero lo que nunca imaginé fue que iba a formar parte de esta vida cultural!
Desde enero, tengo mi estudio fotográfico en TuPatio Hall de Artistas. También imparto talleres allí. La calidad humana que emana de este espacio me nutre mucho y me siento muy arropada. Mi concepción del arte como motor de cambio social encuentra este lugar lleno de sentido para desarrollar mi actividad.
Me siento muy afortunada y agradecida por las conexiones que florecen a partir de estos encuentros que promovéis desde Carabanchel DC.
A pesar de mi optimismo, me gustaría compartir que soy consciente de nuestra fragilidad política y económica y sólo puedo invitaros a seguir cuidando de nuestras culturas para que sigan floreciendo.